lunes, 20 de mayo de 2013

CARPACCIO DE TOMATE CON VAINILLA


Eran dos mundos lejanos y desconocidos. Les separaba un mar inmenso como a estos dos globos terráqueos de la fotografía. Cuando los primeros navegantes españoles se hicieron a la mar tras los pasos de Colón poco se imaginaban que contribuirían a revolucionar la gastronomía de la Vieja Europa. De entre los muchos productos que se trajeron en las bodegas de sus naves había dos que hoy nos han permitido hacer este plato: el tomate y la vainilla.
El tomate no tuvo una aceptación inmediata. Los navegantes españoles lo trasladaron en 1540 de México a Sevilla, por aquel entonces puerto de entrada de todo lo que procedía de América. En las huertas y jardines sevillanos el tomate fue considerado una planta ornamental. La gente le tenía miedo a la tomatera y a sus frutos, pues estaba emparentada con la belladona, una planta que puede afectar el sistema nervioso. El tomate vivió tiempos duros al principio. Hasta el siglo XVII no se usó como alimento y no se impuso definitivamente en los recetarios de cocina hasta el siglo XVIII.
La vainilla, que también vino de México, tuvo más suerte. La vainilla es una planta de la familia de las orquídeas, lo cual ya de por sí es un atractivo. Su forma de vaina pequeña hizo que los conquistadores españoles la llamasen vainilla. Lógico. Total eran conquistadores, no gramáticos, y se tiraron por lo facilón. Los aztecas hacía años que conocían y utilizaban la vainilla para mezclarla con otro producto genuinamente americano: el chocolate. Dicen las crónicas que Hernán Cortés probó el chocolate deshecho y aromatizado con vainilla en la corte del mismísimo Moctezuma. Aquí, en la Península, pronto se puso de moda eso de tomarse un chocolatito por la mañana o a media tarde, pero ésta ya es otra historia.

La combinación de ambos ingredientes nos atrajo desde que la vimos en "Dulces Bocados", el blog de Carme, y la queremos compartir en el nuestro con su permiso.

RECETA
.
INGREDIENTES (para 4 personas)

  • 3 tomates grandes.
  • 200 ml. de aceite de oliva extra.
  • 1 vaina de vainilla.
  • 20 hojas de menta.
  • Sal Maldon.

PREPARACIÓN
  1. Abrir la vainilla en forma transversal y rascar con la punta de un cuchillo toda su semilla interior.
  2. Poner el aceite en un bol e introducir la semilla y la vaina de  vainilla y dejar macerar media hora.
  3. Lavar y secar los tomates y cortar con una mandolina o con cuchillo en láminas muy finas.
  4. Colocar el tomate sobre una fuente alargada.
  5. Retirar del aceite la vaina de vainilla y echar el resto sobre el carpaccio de tomate.
  6. Lavar, secar y cortar las hojas de menta en juliana y echarlas sobre el tomate.
  7. Poner la sal maldon y servir.





jueves, 16 de mayo de 2013

PASTEL SALADO CON PAN DE MOLDE


El plato de hoy lo hemos titulado “Pastel salado con pan de molde”, pero no deja de ser un sándwich a lo fino y a lo grande.
Mirad, el 6 de agosto de 1762, a las seis de la madrugada, John Montagu, cuarto conde de Sándwich, jugador de cartas empedernido, por no dejar el tapete pidió a su cocinero que le trajera algo para comer allí mismo. Al pobre cocinero no se le ocurrió otra cosa que poner un poco de fiambre entre dos rebanadas de pan. En aquel preciso momento se inventó el típico sándwich británico. El conde quedó encantado porque podía comer con una mano y sostener las cartas con la otra. Jugó durante 24 horas seguidas. En la Historia no consta si los rivales desfallecieron de hambre o el señor conde se dignó compartir tan suculento manjar con ellos. Tampoco se sabe si ganó la partida.
A nosotras los naipes, ni fu ni fa, pero la cocina nos gusta. Al clásico sándwich le  hemos hecho unas variaciones. A partir de un pan de molde cortado de forma longitudinal (para entendernos, a lo largo), y untado con tomate triturado, hemos ido  intercalando capas de vegetales (zanahoria, remolacha, lechuga) pasados por la picadora un, dos, tres, que luego hemos mezclado con mayonesa. También hemos utilizado atún o palitos de cangrejo. La altura del pastel dependerá del buen saque de los comensales. Luego se cubre con salmón o con jamón. Al cortar el pastel  nos queda una escalera de color que hubiera vuelto loco al señor conde. Eso sí, como hay que comerlo con cuchillo y tenedor es imposible seguir jugando a las cartas.

RECETA
.
INGREDIENTES

  • 1 paquete de pan de molde cortado transversalmente.
  • Mayonesa.
  • 4 tomates.
  • Aceite de oliva.
  • Sal.
  • 6 palitos de cangrejo.
  • Una remolacha roja.
  • 3 zanahorias.
  • Pepinillos en vinagre (opcional).
  • Lechuga.
  • Una latilla de atún.
PREPARACIÓN
  1. Triturar las barritas de cangrejo, mezclar con unas cucharadas de mayonesa y reservar.
  2. Triturar la remolacha y los pepinillos en vinagre,  mezclar con unas cucharadas de mayonesa y reservar.
  3. Cortar la lechuga en trocitos muy pequeños, mezclar con el atún y unas cucharadas de mayonesa y reservar.
  4. Rallar los tomates y aliñarlos con un poco de sal y aceite de oliva.
  5. Poner una loncha de pan y untarlo con unas cucharadas de tomate rallado.
  6. Encima del pan poner una capa del triturado de barritas de cangrejo.
  7. Otra loncha de pan untado con el tomate y encima otra capa de  otro de los triturados. Y así sucesivamente.
  8. Se pueden hacer tantas capas como se quieran, repitiendo ingredientes o incorporando otros nuevos.
  9. La última capa de pan puede cubrirse de salmón, o lonchas de jamón serrano.

CONSEJO

Si no encontráis pan de molde cortado transversalmente, podéis utilizar el normal preparando el pastel en un molde rectangular y colocando un poco de peso encima (conviene dejarlo así unas horas), al desmoldarlo quedará perfecto de forma.